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Afirman investigadores de varios países

 

TOMAR CAFÉ DISMINUYE RIESGO DE PADECER CANCER

 

Se ha escrito mucho sobre la relación del régimen alimentario con las formas de cáncer y los investigadores han sugerido que tal vez podamos prevenir alrededor del 35% de los tipos de cáncer si cambiamos la alimentación.

 

El café, como bebida popular que es, ha sido incluido en esos estudios. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud, señaló que tomar café pudiera incluso proteger contra algunas formas de cáncer. Esa opinión llevó a que se emprendieran muchos más estudios al respecto.

 

¿Cómo funciona?

 

Diversos componentes del café están relacionados con ese efecto protector, entre ellos, la cafeína, los aceites kahweol y cafestol y sus sustancias antioxidantes: los ácidos cafeico y clorogénicos.  La mayoría de los científicos coincide en que son probablemente los antioxidantes del café, los que, al actuar conjuntamente con la cafeína, producen ese efecto positivo.

 

Cada año se diagnostica 10,9 millones de personas de todo el mundo que tienen cáncer; 6,7 millones fallecen y casi un millón reside en la Unión Europea. Cabe esperar, ante esas cifras, que haya sido ampliamente estudiada la relación que pueda haber entre lo que ingerimos, lo que comemos y bebemos y el riesgo de contraer cáncer.

 

Los resultados de los estudios que se realizaron a partir de 1991 han proporcionado datos acerca de cuatro tipos principales de cáncer que tienen interés para los consumidores de café: de intestino (colorectal), páncreas, vejiga e hígado.

 

De intestino:

 

En varios estudios se descubrió que tomar café está relacionado con un riesgo menor de contraer cáncer de intestino. Según un análisis en Canadá, el riesgo se redujo a medida que el consumo de café aumenta a 5 tazas al día (especialmente en varones).

 

Otras investigaciones descubrieron que contraer este cáncer disminuía un 28% en los que tomaban 4 tazas o más al día, en comparación con los que bebían menos de 1 taza.  Esa disminución del peligro de cáncer de intestino entre los que consumen café en cantidades moderadas y normales se observó persistentemente en más de 12 de estudios efectuados en Asia, Europa y América del Norte.

 

¿En qué ayuda el café?

 

Se cree que la bebida, además de aumentar la circulación de los alimentos en el  intestino, disminuyendo la exposición a sustancias que inducen el cáncer, ayuda a disminuir la producción de ácidos biliosos que desempeñan un papel activo en fomentar la aparición de cáncer de colon.

 

Cáncer del páncreas

 

Los especialistas no creen que exista relación entre tomar café y el cáncer de páncreas. Desde la publicación en 1991 del informe del IARC se dieron a conocer los resultados de siete estudios importantes.

 

No se descubrió vinculación alguna en un estudio de 17.633 varones estadounidenses, ni en otro estudio en Noruega.  Otros tres análisis en Estados Unidos con 14.000 jubilados: el Estudio de Seguimiento con Profesionales de Salud y el Estudio de la Salud del Personal de Enfermería confirmaron que no hay relación entre el consumo de café y un mayor riesgo de cáncer del páncreas.  En otro análisis se descubrió incluso una relación inversa, en cuanto que el peligro de contraer cáncer del páncreas disminuía en los consumidores de café.

 

Cáncer de vejiga

 

Después se realizaron varios estudios en torno al café y el cáncer de vejiga.  Al analizar diez realizados en Europa con 564 no fumadores, no se descubrió que hubiese mayor riesgo en los consumidores de café. En otro en Noruega tampoco que hubiese relación entre un consumo elevado de café (7 tazas o más al día) y el riesgo de contraer este cáncer. Esos resultados se aplicaron tanto a varones como a mujeres.

 

En una investigación en Holanda se identificó 569 casos de cáncer de vejiga en una población de 3.123 varones y mujeres.

 

Cuando se tuvo en cuenta otras posibles causas, no sólo no se descubrió en los varones ninguna relación entre el consumo de café y el riesgo de contraer este cáncer, sino que en las mujeres se confirmó una relación inversa, que el riesgo era menor entre las que tomaban café.  La gran cantidad de estudios de población en torno al café y el cáncer de vejiga permite confirmar con claridad que no existe una relación entre tomar café y el riesgo de sufrir este cáncer. 

 

De hígado

 

Investigaciones en Estados Unidos y Europa descubrieron que el consumo de café estaba en relación inversa con contraer cirrosis, descubrimiento importante ya que esta enfermedad es muchas veces el punto de arranque del cáncer de hígado.

 

En Japón, un estudio con 334 personas que toman café a diario, se descubrió que el riesgo de contraer cáncer de hígado era menor que en las que casi nunca lo tomaban y que el riesgo disminuía de acuerdo con la cantidad de café que se ingería.  En comparación con las que no lo tomaban, el riesgo de las que ingerían 1 a 2 tazas al día disminuía en un 50% y en las que bebían más de 5 tazas al día la reducción del riesgo era de un 75%.

 

En una investigación en Grecia con 333 personas se observó que quienes tomaban 3 tazas de café al día (20 por semana) tenían un 30% de reducción del riesgo, en comparación con los que no lo consumían.

 

En un hospital de Italia, un análisis con 250 casos y 500 controles, se llegó a conclusiones parecidas: que en comparación con los que no tomaban café, el riesgo de contraer cáncer de hígado se redujo un 20% en los que bebían 1 o 2 tazas al día; un 60% de 3 a 4 tazas y un 70% de 5 o más tazas. Los descubrimientos en esos estudios confirmaron que tomar café reduce el riesgo de contraer cáncer de hígado.

 

Otros tipos de cáncer

 

Tampoco se observó que hubiese relación alguna entre el café y el cáncer de ovarios, laringe, pulmones, próstata, cáncer cervical, endometrial y tiroide, los linfomas Hodgkin y no Hodgkin, el sarcoma y el melanoma de piel.

 

Fuentes:

 

·          Robertson, D. et al (1978) Effects of caffeine on plasma rennin activity, catecholamines and blood pressure. New England Journal of Medicine 298:181-186

·          Nussberger, J. et al. (1990) Caffeine induced diuresis and atrial natriuretic peptides. Journal of Cardiovascular Pharmacology 15: 685:691

·          Grandjean, AJ. et al. (2000) The effect of caffeinated, non-caffeinated, caloric and non-caloric beverages on hydration. Journal of the American College of Nutrition 19: 591- 600

·          Passmore, AP. et al. (1987) Renal and cardiovascular effects of caffeine: a dose response study. Clinical Science 72: 749 -756

·          Armstrong, LE. (2002) Caffeine, body fluid electrolyte balance, and exercise performance. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism 12: 189 -206

·          Maughan, RJ. and Griffin, J (2003) Caffeine ingestion and fluid balance: a review. Journal of Human Nutrition and Dietetics 16: 411- 420

·          Ganio, M. S. et al (2007) Evidence-based approach to lingering hydration questions. Clinics in Sports Medicine 26: 1-16

·          Armstrong, LE. et al. (2005) Fluid, electrolyte and renal indices of hydration during 11 days of controlled caffeine consumption. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism 15: 252-265

·          Armstrong, LE. et al. (2007) Caffeine, fluid-electrolyte balance, temperature regulation and exercise-heat tolerance. Exercise and Sport Sciences Reviews American College of Sports Medicine 0091-6331/3503/ 135 -140

·          positivelycoffee@ico.org

·          www.positivelycoffee.org  

·          www.CoSIC.org